jueves, 10 de mayo de 2012

Estrategias K y r: dos modos distintos de supervivencia

En muchas ocasiones las especies tienen que competir entre ellas para ocupar un lugar en el ecosistema. Las diferentes especies han ido adquiriendo, a lo largo de su evolución, una serie de características que les facilitan la competición. Pero las "habilidades" que les ha convenido adquirir son muy distintas según sea el ambiente en el que deben vivir. Son muy distintas las características que debe tener un ser vivo para adaptarse a un ambiente cambiante que a otro relativamente estable.

Por eso se distinguen dos grandes tipos de estrategias de supervivencia: la de la r y la de la K (estas letras hacen referencia a la importancia relativa que tengan los parámetros K, densidad de saturación y r, tasa de incremento,en sus ciclos de vida, pero bueno, solo para que os suene).

 Las especies que siguen estrategia de la r suelen ser microscópicas o de tamaño pequeño, como bacterias, protozoos, plantas fugaces, animales pequeños, etc. Su población mantiene un crecimiento exponencial hasta desaparecer bruscamente cuando las condiciones cambian. Es lo que sucede, por ejemplo, cuando llueve y se forman charcos. Si la temperatura es adecuada la población de protozoos del charco crecerá rápidamente hasta que llegue un momento en el que el charco se seque o se termine el alimento y entonces la población disminuirá brúscamente.
Las especies con estrategia de la r son típicas de lugares efímeros: charcas de lluvia, montones de tierra junto a madrigueras, rocas desnudas, zonas polares, desiertos, terrenos arados, etc. Son oportunistas o pioneras, ocupan áreas nuevas con facilidad y se extienden por ellas con rapidez. El papel que cumplen en los ecosistemas es colonizarlos en las primeras etapas de su desarrollo y, para ello, suelen ser organismos que producen muchas unidades de dispersión (hasta millones y miles de millones de esporas o huevos). Pero no pueden tener éxito si la competencia es fuerte, frente a organismos con estrategia de la K.

El hombre favorece la dispersión de las especies oportunistas con sus viajes y transportes y, además, con su actividad degrada los ecosistemas facilitando su colonización por especies pioneras. Las plantas que se usan para los cultivos son, normalmente, de este tipo.

Las especies con estrategia de la K suelen ser los animales y plantas grandes y longevos. Su población se mantiene con altibajos, pero cerca de la densidad máxima (K) que puede tener, dadas esas condiciones. Es lo que sucede, por ejemplo, con los robles de un bosque, las gaviotas o los linces.

Los organismos con estrategias de la K tienen, por su tamaño, gran capacidad de competencia, gran longevidad y reducido número de descendientes. Los encontraremos en medios que permanecen estables largo tiempo (selva, bosques, regiones esteparias, etc.).

Observa la siguiente gráfica donde se aprecia el cambio en la población de dos especies, una k y otra r estratega, a lo largo del tiempo. ¿Ves la diferencia?


En resumen, encontraríamos las siguientes diferencias:


1) Numero de descendientes:
Estrategas de la r: Muchos descendientes.
Estrategas de la k: Pocos descendientes.

2) Cuidados de las crias:
Estrategas de la r: poco o ningun cuidado de sus crias
Estrategas de la k: cuidan mucho a sus crias.

3) Tamaño de las poblaciones:
Estrategas de la r: poblaciones muy grandes.
Estrategas de la k: poblaciones pequeñas.

4) Longevidad:
Estrategas de la r: viven cortos periodos de tiempo.
Estrategas de la k: viven largos periodos de tiempo.

5) Edad reproductiva:
Estrategas de la r: edad reproductiva con poco tiempo de vida.
Estrategas de la k: edad reproductiva con bastante tiempo de vida.

EJEMPLOS:
Estrategas de la r: bacterias.
Estrategas de la k: elefantes.

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